Herramientas de gestión de la RSC
Herramientas de gestión de la RSC
07/09/2020 - Por: - En: Certificaciones - No hay comentarios

La gestión de la Responsabilidad Social Corporativa, desde un punto de vista económico, social y ambiental, cada vez tiene mayor protagonismo en las organizaciones. Ya sean empresas privadas o la administración, apostar por procedimientos de gestión de la RSC implica un compromiso claro por su función social. Pero hay que tener algo muy claro: no sirve de nada adoptar estas herramientas si no se van a aplicar o si, en realidad, la RSC no es prioritaria.

Implementación de normas para una eficaz gestión de la RSC

Medir las acciones de RSC de forma completa y coherente es una tarea compleja. Así, se proponen informes que sirven de guía y referencia para poner en marcha criterios de responsabilidad. Con ellos, se establecen niveles mínimos, se ayuda a las empresas a gestionar la calidad de procesos y sistemas y se fomentan las buenas prácticas. Según la clasificación de la Comisión Europea en cuanto a los sistemas de gestión de RSC, hay  normas que profundizan en las medidas de gestión necesarias para trasladar los principios más generales a la práctica.

En su mayoría, salvo la ISO 26000, implican un proceso de certificación con el que se demuestra su correcta implementación. Estas son las herramientas de gestión de la Responsabilidad Social Corporativa más habituales:

  • Las normas ISO 9000 (calidad) e ISO 14000 (medio ambiente) son las más extendidas. Dan prioridad a la gestión medioambiental. Las guías ISO 26000 abordan también las cuestiones sociales y laborales, aportando una visión más amplia, aunque no son normas certificables.
  • Otras normas de gestión en el contexto de la RSC son SA8000 y AA1000 Stakeholder Engagement Standard (SES). En el caso de SA8000, es un esquema de certificación que pone el acento en los aspectos sociales. Para ello, toma como referencia la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los estándares de la Organización Internacional del Trabajo. La promueve la entidad sin ánimo de lucro Social Accountability International y, a día de hoy, ya disponen de ella más de tres mil organizaciones. Por su parte, la AA1000 (SES), propone una metodología para la comunicación entre los distintos grupos de interés. Así, establece varias etapas en esta relación, que son auditables, aunque no certificables.

Además, en esta categoría pueden incluirse también iniciativas interesantes que algunas compañías han empezado a desarrollar, como es el caso de la adaptación de los Cuadros de Mando Integrales con el objetivo de incorporar la dimensión social y la ambiental.

Los beneficios de apostar por la RSC

Tener en cuenta los criterios sociales y ambientales aporta a las organizaciones un valor económico a largo plazo. Las personas consumidoras cada vez son más exigentes y están más sensibilizadas, por lo que encarar las obligaciones de la RSC es clave para la imagen corporativa y también para los resultados económicos. De esta forma, se consigue:

  • Reducción de riesgos.
  • Reducción de costes.
  • Mejora del posicionamiento y fortalecimiento de la ventaja competitiva.
  • Mejora de la reputación.

Aparecer en listas de empresas socialmente responsables, aplicar índices de sostenibilidad, diseñar códigos de conducta, crear memorias sociales y obtener una certificación externa de norma son las maneras con las que las organizaciones guían su RSC. En el último caso, se logra la máxima garantía de buenas prácticas gracias al control externo, por lo que resulta la opción más recomendable. En Sinergias Empresariales aportamos la ayuda y la orientación necesaria para la implantación de estos sistemas en las organizaciones.

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