Calibración y verificación de equipos de medida con la norma ISO 9001: 2015
01/03/2021 - Por: - En: ISO - No hay comentarios

La norma ISO 9001: 2015, además de establecer la obligación de identificar y contar con los equipos de medida necesarios y ajustados a los productos y servicios que da nuestra empresa, también determina cómo debe ser su mantenimiento, para que sigan funcionando adecuadamente. Es decir, los equipos que usamos para medir y seguir la calidad de lo que hacemos deben cumplir unos requisitos que se establecen en esta norma.

¿Qué es la calibración?

Es el proceso de analizar las medidas que ofrece un instrumento de medición, comparando esos valores con los de referencia. Se aplica sobre todo en empresas de servicios, como pueden ser aquellas de venta al por menor, colegios o clubs deportivos. Las que no disponen de equipos de medida, quedan excluidas de su aplicación.

Hay que tener en cuenta que calibrar no implica hacer modificaciones en el instrumento; se reduce a compararlo con otro mejor para comprobar su funcionamiento. Es decir, con la calibración obtenemos información sobre la calidad de las medidas que ofrece nuestro instrumento.

¿Qué es la verificación?

Consiste en comprobar que los instrumentos de medición cumplen con las especificaciones que marca el fabricante, la norma o los requisitos legales. Todos los equipos deben ser controlados y verificados para así tener la garantía tanto de su operatividad como de las medidas que tomen.

Es, por tanto, un proceso de decisión, que se elabora tras la calibración y que la complementa. La verificación se puede realizar de forma interna en tu organización siempre que la elabore personal con los conocimientos y los equipos patrones adecuados. Esto es importante de cara a una posible auditoría.

Entonces, ¿cómo hacemos la calibración?

La calibración de un equipo de medida se realiza siguiendo el manual de mantenimiento del mismo. Si se detectan desviaciones relevantes, la persona Responsable de calidad deberá comunicárselo al Responsable de instalaciones y mantenimiento, para que las corrija. Resolver esta tarea internamente es buena idea cuando tenemos muchos instrumentos que calibrar de forma regular. Pero se puede hacer de forma externa, enviando los equipos de medida al propio fabricante o bien a laboratorios especializados.

Para la identificación, lo recomendable es asignar un código interno o el número de serie del fabricante a cada equipo o herramienta que va a ser calibrada. Así, conformaremos un listado o inventario con estos datos:

  • Identificación.
  • Calibración.
  • Verificación.
  • Frecuencia de las verificaciones.
  • Incertidumbre máxima aceptable.
  • Referencia a la documentación sobre calibración, verificación y/o mantenimiento.

Para demostrar que se ha llevado a cabo este proceso y guardar los resultados obtenidos para cada equipo, se usan los certificados de calibración, cuando externalizamos la tarea. Si la resolvemos internamente, tendremos que elaborar informes de calibración. Y no hay que olvidar que es requisito de la norma ISO 9001: 2015 documentar el proceso con una clara identificación y trazabilidad.

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